EL CONTRABANDO HA MANEJADO EL PAÍS Y QUIERE SEGUIRLO HACIENDO (POR FAVOR, REGÁLEME UN MINUTO Y LEA ESTO)

No aceptemos que en conferencias de prensa hipócritas nos vengan con “cuentos chinos”. Aborrecemos el contrabando porque apoya el tráfico de personas, niños, órganos, drogas, armas, patrimonio cultural y natural, el lavado, la evasión, patrocina el crimen organizado y mucho más.

En 1993, el 25 de mayo, en mi proclama a la nación como Presidente, al anunciar las medidas que tomaría en la depuración del Estado dije:

”Lo único que me mueve a tomar esta decisión trascendente, es garantizar que nuestra Guatemala no sea presa del narcotráfico; que nuestro país no sea un jardín para las mafias; que nuestro país tenga un destino sin corrupción, sin venalidad, sin demagogia”.

En el Capítulo XVI de mi libro ‘LA GUAYABA TIENE DUEÑO – El Secuestro del Estado en Guatemala’, página 306, manifiesto “Irónicamente, muchos de los que participaron en el golpe contra mí, ya sea como títeres o bien como titiriteros, fueron “patriotas” como lo define Dionisio Gutiérrez, héroes de esa efeméride, hace veinte años.

Lamentablemente, los nombres de muchos de ellos quedan escritos hoy en la historia de Guatemala como los que han favorecido, protegido y hasta participado en el narcotráfico, como los que han hecho del país un jardín para delinquir, tal como dijo la BBC de Londres: los que institucionalizaron el crimen, la corrupción, la venalidad y la demagogia en el gobierno. Y para terminar, los que secuestraron el estado y sobre todo, los que siempre ejercieron sus derechos como dueños de la guayaba” (termina la cita).

En las páginas 286 y 287 denuncio:

“ELITES DELINCUENCIALES
“A partir de ese momento quedó establecido que los motores de la política, la economía y la seguridad serían a saber:
El contrabando
El lavado y la evasión fiscal
El narcotráfico.
Para desgracia de nuestro país, los intereses en estas tres actividades se alinearon entre los grupos poderosos y tradicionales hasta entonces, únicos dueños del país, con las fortunas emergentes. Sobre todo las de los narcos y lavadores de dinero, quienes muy pronto, tal como yo lo advertí el 25 de mayo de 1993, buscarían sus cuotas de poder y tomarían también parte en el secuestro del Estado lo que, lamentablemente, ha venido aconteciendo.

Hoy… tenemos lavadores, narcotraficantes, contrabandistas, y toda la gama posible de mezclas, participando en ellas “honorables” miembros de todos los sectores de la sociedad, unos con gran reputación y prestigio, otros desprestigiados y burdos, pero todos socios, y colaboradores, sin conciencia alguna de lo que hacen y han hecho al país, Eso sí, todos con la esperanza de que los despenalicen y así ese molesto mote de delincuentes les sea quitado de encima.

Cuando los señores Gutiérrez–Bosch y todos sus aliados y sirvientes, patrocinaron su esquema de poder, estoy seguro de que no se imaginaron lo que le estaban haciendo al país. Yo, sabiendo de donde vienen, el origen de su familia, declaro que a pesar de todo, no los creo tan perversos como para haber hecho esto a conciencia. Sin embargo, como dice el dicho, “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.

Ellos pervirtieron y subyugaron la precaria institucionalidad del país, para defender sus privilegios, y demostrarle a un Presidente (como era yo) que no era el Rey Salomón, y así abrieron el camino para que tirios y troyanos hicieran de nuestra Guatemala “el país de la eterna primavera delincuencial” (termina la cita).

Desde hace 25 años he venido denunciado todo esto y ellos me han perseguido para callarme, me han privado de vivir en mi país, pero ahora la porquería salió a luz y no debemos permitir que este flagelo continúe.

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