¿POR QUÉ NO CONTESTO A LOS QUE ME ATACAN?

No lo hago, pues los que hoy me atacan son los mismos que durante cuarenta años me han atacado; llevan años diciéndome lo mismo, son plumas alquiladas. Fueron las que también me acusaron de vendepatria cuando trabajaba por la paz y la reconciliación de la nación, las que me atacaron inmisericordemente cuando fui candidato a la Presidencia, por desafiar el estado de cosas que les producía comodidad a ellos y a sus patrones.


Resulta curioso que estas firmas son las mismas que exaltaron servilmente a presidentes como Oscar Berger y Otto Pérez Molina, son las mismas que los hicieron personajes de la vida pública, y las mismas que cuando vieron a su General caminando a la desgracia, corrieron a unirse entusiastamente en el Parque Central, a tirarle piedras, acusándolo, señalándolo y haciendo todo lo posible para distanciarse de él, siguiendo el ejemplo de su mecenas y gran jefe, el “señor de las tinieblas” Don Dionisio Gutiérrez.


Le digo a la juventud que el insulto y la mentira son armas de cobardes y, en cierta, forma son las causantes de la desintegración y miseria en las que vive nuestro país, siendo rico.